Médico de Atención Primaria
La mosca negra mide entre 3 y 6 mm, y tiene las patas más cortas y las alas más grandes que otras especies.
Al mosquito tigre y la avispa asiática se une una nueva plaga. El número de ejemplares de mosca negra, una especie autóctona, ha aumentado notablemente en comunidades autónomas como Aragón, Andalucía, Madrid, Catalunya, Murcia y Valencia.
La mosca negra en España no es actualmente vector de enfermedades, pero su mordedura puede ser muy molesta o provocar, incluso, algún tipo de reacción alérgica, recuerda la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES).
Sin embargo, desde la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (ANECPLA) remarcan que la mosca negra también puede acabar transmitiendo enfermedades en nuestro país, como lo hace en otros como Brasil, Venezuela o en zonas del África subsahariana, donde es portadora de un parásito que provoca oncocercosis, un trastorno conocido también como "ceguera de los ríos" y que puede provocar daños en los ojos y en la piel. "El cambio climático y la globalización son dos factores muy potentes para que esto se produzca", advierte Sergio Monge, presidente de la entidad.
Las hembras de mosca negra necesitan sangre para que sus huevos maduren. Y la consiguen mordiendo a personas y también a animales (perros, gatos, caballos...) con su boca en forma de sierra.
Su saliva contiene sustancias tanto anestésicas como vasodilatadoras, lo que provoca que, cuando nos muerden, no lo notemos y extraigan la sangre tranquilamente.
A veces, incluso, podemos no notar los síntomas de la mordedura hasta horas después.
"El problema fundamental de este insecto es que la herida que genera es de consideración importante, y puede dar lugar a infecciones y a reacciones alérgicas muy alarmantes, que en algunos casos requieren hospitalización", remarca el director general de ANECPLA, Jorge Galván.
La mosca negra (Simulium spp) es más pequeña y alargada que la habitual: mide entre 3 y 6 mm, y tiene las patas más cortas y las alas más grandes.
Aunque suele vivir cerca de zonas con agua corriente limpia, como los cauces de los ríos, puede desplazarse hasta 20 km desde el lugar en el que pone sus huevos. Por eso, en épocas en las que el número crece exponencialmente, se encuentra también en entornos urbanos.
Precisamente uno de los motivos que explican que este tipo de mosca se haya extendido es el calentamiento global: las temperaturas, cada vez más altas y sostenidas en el tiempo, crean un entorno ideal para que la mosca negra se reproduzca, favoreciendo que crezcan en número. Para hacerlo, eligen piedras o vegetación que esté en contacto con una zona con agua corriente limpia.
"Les gusta, sobre todo, la vegetación flotante, que queda al descubierto cuando el nivel del agua comienza a descender", matizan desde ANECPLA. Y, en esto, el cambio climático también influye.
Si, pese a tomar estas medidas, el picor, la inflamación y el dolor siguen siendo intensos, consúltalo con tu médico que valorará si, en tu caso, puede ser útil tomar antiinflamatorios, antihistamínicos o corticoides.
Y, por supuesto, si tras la picadura presentas síntomas de una reacción alérgica grave (se te hincha la cara, te cuesta respirar o tragar...) acude a urgencias cuanto antes.
Recibe cada semana toda la actualidad y los mejores consejos de salud para cuidarte día a día. Ver ejemplo
Saber Vivir es una web especializada en salud y bienestar. Nuestros artículos se redactan con fines informativos y, en ningún caso, pueden sustituir el diagnóstico de un profesional. Ante cualquier problema de salud, consulte con su médico.
Recíbela en tu casa, cada mes y al mejor precio
la revista siempre disponible en tu dispositivo favorito
Aviso legal Contacto Publicidad Staff Política de privacidad Política de Cookies Política de Afiliación Notificaciones Gestionar Cookies
Lecturas El Mueble InStyle National Geographic NG Viajes NG Historia El Jueves Clara Cuerpomente Arquitectura y Diseño Tienda revistas Escuela Cuerpomente Listísima
¿Deseas dejar de recibir las noticias más destacadas de Saber Vivir?