No voy a andarme con rodeos sobre si merece la pena hacer un crucero con avistamiento de orangutanes en Borneo: creo que soy totalmente objetiva si digo que visitar el Parque Nacional de Tanjung Puting es una de esas experiencias que hay que hacer una vez en la vida. Poder ver orangutanes en Borneo en su hábitat natural es algo absolutamente maravilloso. Creo que es uno de los viajes de naturaleza que más me ha impresionado.
Indonesia tiene el tercer bosque tropical más grande del mundo. No puedo explicar la cantidad de fauna y flora que podemos hallar en la selva de Borneo en un simple paseo (y eso que si los guías no me van indicando me pierdo la mitad). Pero sin duda el protagonista absoluto de una visita al Parque Nacional Tanjung Puting de Borneo es el orangután, un animal apasionante y tan similar a un humano que te deja todo el rato con la boca abierta. Para poder llegar a conocerlo de cerca hay que surcar las aguas del río Sekonyer y su afluente Kumai y adentrarnos en su mundo, la jungla.
Os adelanto que para visitar la reserva Tanjung Puting yo contraté esta excursión de 3 días, porque después de contactar con un par de proveedores locales me ofrecieron prácticamente el mismo precio y este me daba más confianza. Lo recomiendo al cien por cien. El precio es por grupo (hasta 6 personas).
Quiero hacer hincapié en la importancia de contratar un buen seguro de viajes a Indonesia. Al final estamos hablando de la selva y hay que ser muy cautos. Yo llevaba la póliza Mochilero de Iati que la tienes aquí con descuento.
En el Parque Nacional de los Orangutanes de Borneo no hay carreteras; solo se puede acceder a él por agua, por ello lo normal para visitarlo es alquilar una embarcación con todo incluido que te va desplazando por los distintos puntos visitables. Antes de hacer este viaje en barco por Borneo para ver orangutanes tenía muchísimas dudas acerca de en qué consistía, qué se veía, cómo y cuándo, así que os voy a tratar de resolver las más comunes y a explicaros el itinerario.
Orangután proviene de «orang hutan», que significa en malayo hombre de la selva. Las pocas comunidades que perviven en la actualidad lo hacen en las islas indonesias de Sumatra y Borneo.
Para avistar orangutanes en Indonesia tenemos que viajar hasta Kalimantan, la parte indonesia de la isla de Borneo (otras zonas pertenecen a los países de Brunéi y Malasia); y una vez allí dirigirnos al citado Parque Nacional Tanjung Puting, una gran selva en torno al río cuya reserva dispone de algunos campamentos y centros de rehabilitación que nos permiten acercarnos a esta especie en su medio natural, libres. Las excursiones en Borneo para ver orangutanes se hacen en barco y el crucero dura 3 o 4 días.
Tanjung Puting es una gran referencia a nivel mundial como centro de conservación y protección de estos primates. Gracias a su labor muchos orangutanes son salvados de las zonas deforestadas y cuidan de ellos hasta que están listos para ser reinsertados en su medio, haciéndoles seguimiento y tratándolos con muchísimo respeto.
Para llegar hasta Borneo, en concreto al aeropuerto de Pangkalan Bun, el más cercano al parque, hay que volar desde algunas de las islas principales de Indonesia. Nosotras hicimos la ida desde Semarang (Java) y la vuelta hasta Bali (con escala en Surabaya porque no hay directo). También hay una conexión con Yakarta.
Una vez allí (hay que tomar el vuelo de la mañana para aterrizar antes de las 12:00 horas), si has contratado esta excursión te recogerán en el mismo aeropuerto y en coche te llevarán hasta la diminuta localidad de Kunai, de cuyo puerto partirá nuestro klotok.
Para navegar por el río en la selva indonesia y poder ver orangutanes en libertad nos moveremos en un klotok. El klotok es un barco de madera de dos plantas y unos 12 metros de eslora bastante estrecho, tradicional de esta zona del país.
En la parte del casco se encuentra la cocina, un dormitorio para la tripulación y el baño del barco, que cuenta con váter al uso, lavabo y una ducha de agua limpia que se carga en un depósito (ellos sin embargo usan la del río para lavarse). Por tanto, ¿hay baño en el klotok de Borneo? Sí.
En la cubierta, arriba, hay una mesa con sillas, una cama y unos puffs para relajarse mientras se navega. Esta será tu zona de recreo, dormitorio y comedor. Es muy sencilla pero yo me sentía como en un hotel de cinco estrellas.
El klotok se convertirá en tu casa los próximos días. ¿Hay enchufes en el barco? Sí, te facilitan una alargadera, pero la electricidad solo funciona cuando la nave está en movimiento.
Si contratas la excursión, el klotok es una embarcación privada. Solo viajarás tú y la tripulación, que está compuesta por un guía (el nuestro, Pee, era encantador y hablaba español), un capitán, un marinero que lo ayudaba en las maniobras y una cocinera (en nuestro caso estaba acompañada por su hija pequeña porque eran vacaciones y la niña se entretenía jugando por ahí mientras la señora estaba en faena).
Tengo que decir que la cocinera de nuestro klotok cocinaba de diez. Todas las comidas están incluidas durante el viaje y puedes indicarles tus preferencias/intolerancias y lo llevan a rajatabla. A priori desconfiaba un poco de la proveniencia y conservación de los alimentos así que les dije unos días antes que yo era vegetariana (a decir verdad no como demasiada carne) y me asombró muchísimo la capacidad inventiva que tuvo la señora en cada comida.
Además de que cocinaba para un regimiento, estaba todo espectacular, desde el desayuno, que era mitad occidental mitad indonesio (no faltaban los mie goreng ni las tostadas), al almuerzo (nunca había comido un tempeh ni un tofu tan ricos), la merienda (nos hizo unos buñuelos fritos rellenos de mantequilla de cacahuetes que quitaban el sentío) y la cena (recuerdo una sopa deliciosa bajo la lluvia), a la luz de las velas (más abajo os la enseño).
Las bebidas (café, agua embotellada, refrescos, zumos, té…) están también incluidas en el crucero. Si quieres por ejemplo cervezas puedes avisar y ellos te las compran antes de partir.
Al poco tiempo de comenzar a navegar se pierde la señal, así que aprovecha y disfruta de un par de días de desconexión porque no, no hay internet en la selva de Borneo.
Los orangutanes de Borneo son una especie protegida. Todos hemos oído hablar del aceite de palma y cómo la deforestación causada por incendios provocados para sembrar esta planta se está cargando el ecosistema de estos primates. En el Parque Nacional Tanjung Puting viven las mayores comunidades de esta especie que quedan, y por ello hay que cuidar de ellos y de su entorno. Algunos son totalmente salvajes y otros han sido rescatados y aunque viven libres se les hace seguimiento. Verlos en su hábitat natural, tan espontáneos como imprevisibles, te hace sentir que estás de lleno en El libro de la selva.
La excursión de 3 días para ver orangutanes en el parque nacional de Borneo lo que hace es navegar por el río haciendo paradas en varios campamentos/centros de recuperación. En cada uno de ellos existe una plataforma (para llegar hasta ellas hay que adentrarse 1 kilómetro o más en la selva) en la que una vez al día los rangers del parque dejan comida a los orangutanes y con suerte, bajan de los árboles a pillar algún platanito.
Los que han vivido siempre en libertad y no están acostumbrados al trato humano ni siquiera se acercan, buscan toda su comida por ellos mismos. Pero los que han sido reinsertados aún necesitan en cierto modo la mano del hombre para sobrevivir y están acostumbrados a acudir a la misma para un piscolabis (siempre que el macho alfa lo permita). Aclaro que la comida que les dan no es mucha y además suele ser monótona para que desarrollen su capacidad de subsistencia.
El día que comienzas a navegar (disfrutar de cómo cambia el paisaje desde el barco es una gozada, cada vez más estrecho y frondoso e incluso se pueden divisar cocodrilos) visitas el primer punto de avistamiento a las 15:00 horas. Se trata de Tanjung Harapan, que además tiene un centro de interpretación que habla del trabajo de control y protección que llevan a cabo con los orangutanes para tratar de paliar su extinción.
Tuvimos la inmensa suerte de conocer aquí a la mismísima Biruté Galdikas, una primatóloga de origen canadiense que quedó fascinada por la importancia de los grandes simios tras escuchar una conferencia en California del antropólogo Louis Leakey y decidió dedicar su vida a los orangutanes. El trío compuesto por ella, Jane Goodall (especialista en chimpancés) y Dian Fossey (homóloga en gorilas) se conoce como Los Ángeles de Leakey.
Como buena zona de protección cuenta con una lista extensa de normas a cumplir para poder ver a los orangutanes libres. Son bastante de sentido común, tales como no acercarse (no solo se quedan en la plataforma, ellos están sueltos así que pueden aparecer por cualquier parte de la jungla), no hacer grandes aspavientos ni llamarlos, no alimentarnos, en fin, hakuna matata, respetarlos y dejarlos vivir.
Poder disfrutar de la interacción de estos primates ante tus ojos es algo que no se olvida jamás. Los bebés jugando con su mamá, el macho intentando llamar la atención de la hembra, jovencitos súper inquietos… es una pasada. Podrías quedarte horas embobada mirándolos. En la parte cercana a las plataformas los rangers controlan bastante que nadie se acerque ni haga ruido y se quedan contigo por si tuvieran que intervenir en algún momento.
Aunque verlos comer y beber es divertido, para mí lo mejor es encontrarlos en los árboles o caminando por el suelo sin estos incentivos, porque es donde se aprecia su comportamiento cien por cien instintivo. Y es que son alucinantes. Como personas: es increíble cómo miran, cómo se comunican… si es que por momentos parece que hablan.
Después de ver los orangutanes, se navega un rato para avistar desde el barco otras especies igualmente muy especiales, como el particular mono narigudo (endémico de Borneo) o el conocido como mono «cabrón», tipo los de Gibraltar, mientras poco a poco llega el atardecer.
Una vez bien entrada la noche, se da un paseo por la selva con el guía y un ranger del parque. Conviene llegar un buen calzado cerrado, a mí me encantan las botas de Hi-Tec (doy fe de que hay muchas sanguijuelas jeje) y te dan un frontal. Imprescindible un repelente de insectos especial para condiciones extremas. Nosotras no obstante hicimos el tratamiento profiláctico para la malaria, porque así nos lo aconsejaron en el Centro de Vacunación Internacional.
Volviendo al tema. ¿Que si da miedo ir por la jungla totalmente a oscura? Pues oye un poco sí, pero no puedes perderte la oportunidad de ver tarántulas peludas, serpientes venenosas, hormigas gigantes, murciélagos, setas que brillan en la oscuridad o ranitas saltarinas. Impone pero es una pasada.
Después de tantas emociones se vuelve al barco para tomar una ducha fresquita y disfrutar de los manjares de la cena. Para dormir te colocan una buena mosquitera que protege la cama estupendamente bien.
El segundo día de ruta se visitan otros dos campamentos del parque. Uno a las 09:00 horas y otro a las 14:00 horas. El primero se llama Pondok Tanggui y el segundo Camp Leakey. En el muelle del primero de estos vimos un orangután enorme que se acercó a los barcos, fue muy impactante. Pero personalmente creo que el último punto fue el mejor de todos. Llegué a contar entre la plataforma y los árboles como quince orangutanes distintos a la vez campando a sus anchas. Fue precioso y divertidísimo.
Por la tarde se navega comenzando el retorno y se «atraca» agarrados a unas palmas de agua en la conocida como Área Nipa Palm, la Casa de las Luciérnagas. No sé si alguna vez habéis podido disfrutar del espectáculo de luces que lleva a cabo este insecto pero incluso si me contestas que sí, te garantizo que no será como aquí. La vegetación se convierte en árboles de Navidad centelleantes gracias a las miles de luciérnagas dándolo todo. Es un momento mágico al caer la noche de estos que no se olvidan jamás.
Esta segunda noche vivimos la tormenta más impresionante que he vivido nunca, con un estruendo absolutamente ensordecedor. Incluso el capitán nos mandó apagar los móviles por seguridad para no atraer los rayos al barco. Brutal. Ahora ya que pasamos el momento sin problema y repuesta del susto creo que es tormenta se ha convertido paradójicamente en uno de mis momentos preferidos del viaje a Indonesia. Pude sentir la violencia de la naturaleza en todo su esplendor y me impactó una barbaridad.
La última mañana se retorna al puerto de partida y te llevan hasta el aeropuerto, donde en nuestro caso continuamos nuestro viaje a Bali. De camino al aeropuerto nuestro guía nos quiso parar en el mercado de su pueblo y la verdad es que me encantó, súper auténtico y sin turistas, de hecho flipaban con nosotras.
Nos pasó una cosa muy curiosa que os la cuento por si os sucede. Como decía arriba para ir a Bali desde Borneo hay que hacer escala. Por el mal tiempo nos retrasaron el primer vuelo a Surabaya y perdíamos el segundo a Bali. Después de hablar con atención al cliente nos dijeron que nos nos preocupásemos, que nos iban a esperar. Llegamos a Surabaya cuando el segundo vuelo debía haber despegado hacía como una hora pero contra todo pronóstico al abrir la puerta del avión un señor nos estaba esperando y nos llevó directos de un avión al otro (que ya estaba listo para salir). Nos colocamos en el nuevo avión y despegó. La escala más corta que he hecho en mi vida, ni 3 minutos literal.
Aprovecho para recomendar una vez más nuestro tour de tres días (ampliable a cuatro pero creo que tres es más que suficiente) y ojalá si vais os toque Pee de guía porque es adorable.
En fin, creo que estas jornadas en barco para ver orangutanes en Borneo es una de las excursiones más apasionantes que puede existir. Analizar lo semejante que es el comportamiento de estos gigantes al nuestro es grandioso, de verdad. Creo que con este post he resuelto todas las dudas que yo tenía antes de ir, si me dejo alguna, os leo en comentarios.
Gracias Claudia, no sabía si hacer esta parada y ahora tengo clarísimo que no me lo quiero perder. Muchas muchas gracias por tu tiempo escribiendo este artículo ??
La experiencia fue una pasada. Además tuvimos suerte de que casi estábamos solas todo el tiempo!
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Hola, soy Claudia, sevillana y aventurera nata. Desde hace algún tiempo, viajar además de ser mi pasión, es también mi profesión. Me encantan la gastronomía y las fotos bonitas.